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Un futuro Volkswagen Golf 9 se tambalea, la marca apuesta por otra opción

Hablar de una novena generación del Volkswagen Golf cuando la octava apenas acumula un año en el mercado puede parecer atrevido, pero todo lo contrario.

Los fabricantes piensan en la siguiente nada más lanzar una generación de un modelo al mercado, con los deberes ya hechos del pertinente lavado de cara de medio ciclo de vida en el mercado.

En el caso del modelo de la firma alemana, es cuanto menos importante ya que es una de las referencias de los clientes y del resto de competidores.

A pesar de que las circunstancias actuales obligan a un giro hacia los eléctricos, la competencia sigue de cerca a Volkswagen, pues es de los pocos que no se conforma, sino que quiere el todo.

El problema es que eso cuesta dinero, y va en contra de la política de ahorro.

 

La fecha de caducidad de la saga Golf está más cerca

Además, las futuras normas de emisiones han tirado por alto los planes de la firma alemana de mantener la combustión hasta 2040. Aunque la Unión Europea ha propuesto el cese de la combustión para 2035, falta la votación de los países miembros y establecer un año definitivo, y no es nada fácil lograr que salga el de la propuesta.

Volkswagen ha desplegado una inversión multimillonaria para una gama de coches eléctricos completamente nueva, con motores y baterías de última generación que promete grandes autonomías, así como carga rápida y un sistema de software extremadamente avanzado desarrollado bajo la marca Cariad.

Uno de los verdaderos epicentros y del que no se quiere ni oír de un posible escándalo por fallos como el de las emisiones que ya está olvidado, por lo que sumar una nueva generación del icono de los compactos, no asegurará a mitad de la década unos ingresos como los cosechados hasta ahora por este modelo.

Sabemos, por fuentes internas, que será casi incompatible vender los eléctricos y, al mismo tiempo, un nuevo Golf, a pesar de que la pasada primavera avanzamos que una futura novena generación no peligraba.

Y es que, por si fuera poco, uno de los problemas añadidos es que se le atribuyó al ID.3 en su lanzamiento un papel especial, el del heredero eléctrico del Golf.

Quizás en esta generación no se haya conseguido tanto, pero en la siguiente sí que estará más cerca del compacto -en rendimiento, calidad y prestaciones- las cualidades de las que hace gala el Golf.

A día de hoy, sí podemos decirte que el futuro del modelo insignia de Wolfsburg se tambalea mucho más de lo deseable, y que una novena generación no está en los planes.

Al menos, no como un modelo nuevo, pero sí con la misma «jugada» que aplicaron entre el Golf 5 y el Golf 6.

Un restyling más profundo y una mejorada oferta de motores, con nuevas versiones híbridas enchufables es la apuesta con mayor peso que hoy prevalece en Volkswagen.