Las 5 señales de que tu coche te está pidiendo un cambio de aceite urgente

Tu coche “habla” mucho antes de romperse, y una de las cosas que más suele pedir es un cambio de aceite urgente. Detectar esas señales a tiempo es la mejor forma de evitar averías caras y mantener el motor protegido muchos kilómetros.​

1. Testigo de aceite encendido

Si se enciende la luz del aceite en el cuadro, es una alerta seria: indica falta de presión o nivel bajo de lubricante. En este caso, conviene parar el coche cuanto antes, revisar el nivel y acudir a un taller, porque seguir circulando puede provocar daños internos graves.​

2. Aceite muy oscuro o con restos

Cuando sacas la varilla y el aceite está muy negro, espeso o con motas de suciedad, significa que ha perdido buena parte de sus propiedades. En esa situación, el lubricante ya no protege bien el motor, aumenta el desgaste y conviene cambiar aceite y filtro de inmediato.​

3. Ruidos extraños en el motor

Golpeteos, “tic-tac” al arrancar en frío o un ruido más metálico de lo habitual suelen indicar que el aceite no está lubricando como debería. Si el sonido desaparece al poco tiempo, no significa que el problema haya pasado, sino que el motor está trabajando forzado y conviene revisar el sistema de lubricación.​

4. Pérdida de potencia y más consumo

Un aceite muy degradado aumenta la fricción interna del motor, lo que se traduce en menos respuesta al acelerar y un consumo de combustible mayor. Si notas que el coche “anda menos” y gasta más sin motivo aparente, puede ser una pista clara de que toca cambio de aceite.​

5. Temperatura más alta de lo normal

El aceite también ayuda a refrigerar el motor; cuando está en mal estado o hay poco nivel, la temperatura sube más rápido de lo habitual. Si ves que la aguja de temperatura se mueve más arriba de lo normal, conviene parar, revisar niveles y no seguir circulando hasta que un profesional lo revise.​

Si reconoces alguna de estas señales, lo más inteligente es adelantar el cambio de aceite y filtro en un taller de confianza antes de que el problema vaya a más. Un mantenimiento preventivo a tiempo cuesta mucho menos que reparar un motor gripado.​

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